Sin duda alguna, Bonao es cuna de grandes artistas, no solo de pintores y cantantes, sino también talentosos escultores, quienes tallan la madera para hacer los llamados santos de palo.
En el país, la fabricación y creencia en la santería, viene desde tiempos remotos, como una herencia de la mezcla de culturas tras la colonización, pero es en este nuevo siglo cuando ese arte resurge y viene de la mano de algunos habitantes de ese pueblado de la provincia Monseñor Nouel.
Muchos lo hacen como una simple manera de ganarse la vida, otros con un propósito enteramente artístico.
En una pequeña vivienda de la calle Espaillat, un hijo de ese prodigioso pueblo, confecciona y almacena sus una gran cantidad y variedad de obras talladas en madera e una manera rustica, figura religiosas en diferentes tamaños y posiciones, allí hay vírgenes, cristos, santos y otras que aunque no tienen nada que ver con lo místico, también forman parte de su repertorio.
Leocadio Ramírez, con un aspecto humilde, tiene bien marcado el concepto de lo que es el arte, para élsu trabajos tienen un precio que va por encima del valor del dinero.
“Con esto yo no pretendo hacerme de cuarto, valorizo mis creaciones de otro modo, para mí el dinero no es lo principal, hay personas que me han ofrecido mucho dinero y yo no he querido vender algunas de mis piezas”.
Este escultor, cuenta que lleva más de 20 años en la labor y es eminente el orgullo que siente por sus obras, las que lo ha llevado a participar y ganar premios y menciones honorificas en actividades artísticas como la XVII Bienal de Artes Visuales en el 1992.
“Empecé a desarrollarme en esto en los 80 cuando yo era un jovencito y recuerdo que participe en la Bienal allá en Santo Domingo recibí un reconocimiento de manos del entonces presidente Dr. Joaquín Balaguer en los 90” expresó.
El artesano destaco, que muchas de sus composiciones están dispersas por distintas partes del mundo y que cada una es original y exclusiva.
“Todos mis diseños son únicos, y exclusivos, yo me caracterizo por eso, no hago nada repetido, ningún trabajo es igual ni se parece al otro, de eso se trata, ser creativo, hacer cosas nuevas, diferentes”
Llama la atención la creatividad y el ingenio del bonaense, que de un trozo de palo saca una novedosa imagen, como la de un cristo crucificado de aproximadamente cinco pies, cuya barba y cabellos están compuesto de la propia cascara del madero.
Los materiales que utiliza son principalmente, palo de roble, cedro, caoba, barniz y en algunos casos pintura.
La escultura más sencilla que posee, mide alrededor de 13 centímetros y le ha tomado periodo de dos días y la más compleja de cinco a seis pies y su realización conlleva casi dos meses.
Ramírez, tiene más de 40 piezas, las cuales atesora en su taller con el fin de sorprender al público en una exposición, aunque no cuenta con los recursos para ello, espera que alguna institución se interese por su arte y opte por patrocinar el evento.
Marlenys Ferreras
www.mipais.com.do
En el país, la fabricación y creencia en la santería, viene desde tiempos remotos, como una herencia de la mezcla de culturas tras la colonización, pero es en este nuevo siglo cuando ese arte resurge y viene de la mano de algunos habitantes de ese pueblado de la provincia Monseñor Nouel.
Muchos lo hacen como una simple manera de ganarse la vida, otros con un propósito enteramente artístico.
En una pequeña vivienda de la calle Espaillat, un hijo de ese prodigioso pueblo, confecciona y almacena sus una gran cantidad y variedad de obras talladas en madera e una manera rustica, figura religiosas en diferentes tamaños y posiciones, allí hay vírgenes, cristos, santos y otras que aunque no tienen nada que ver con lo místico, también forman parte de su repertorio.
Leocadio Ramírez, con un aspecto humilde, tiene bien marcado el concepto de lo que es el arte, para élsu trabajos tienen un precio que va por encima del valor del dinero.
“Con esto yo no pretendo hacerme de cuarto, valorizo mis creaciones de otro modo, para mí el dinero no es lo principal, hay personas que me han ofrecido mucho dinero y yo no he querido vender algunas de mis piezas”.
Este escultor, cuenta que lleva más de 20 años en la labor y es eminente el orgullo que siente por sus obras, las que lo ha llevado a participar y ganar premios y menciones honorificas en actividades artísticas como la XVII Bienal de Artes Visuales en el 1992.
“Empecé a desarrollarme en esto en los 80 cuando yo era un jovencito y recuerdo que participe en la Bienal allá en Santo Domingo recibí un reconocimiento de manos del entonces presidente Dr. Joaquín Balaguer en los 90” expresó.
El artesano destaco, que muchas de sus composiciones están dispersas por distintas partes del mundo y que cada una es original y exclusiva.
“Todos mis diseños son únicos, y exclusivos, yo me caracterizo por eso, no hago nada repetido, ningún trabajo es igual ni se parece al otro, de eso se trata, ser creativo, hacer cosas nuevas, diferentes”
Llama la atención la creatividad y el ingenio del bonaense, que de un trozo de palo saca una novedosa imagen, como la de un cristo crucificado de aproximadamente cinco pies, cuya barba y cabellos están compuesto de la propia cascara del madero.
Los materiales que utiliza son principalmente, palo de roble, cedro, caoba, barniz y en algunos casos pintura.
La escultura más sencilla que posee, mide alrededor de 13 centímetros y le ha tomado periodo de dos días y la más compleja de cinco a seis pies y su realización conlleva casi dos meses.
Ramírez, tiene más de 40 piezas, las cuales atesora en su taller con el fin de sorprender al público en una exposición, aunque no cuenta con los recursos para ello, espera que alguna institución se interese por su arte y opte por patrocinar el evento.
Marlenys Ferreras
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