Dos municipios que comparten la misma situación de pobreza

Los Ríos y Las Clavellinas, dos municipios vecinos, pertenecientes a la provincia Bahoruco, están siendo tocados y fuertemente afectados por el rebosamiento del Lago Enriquillo, allí la gente se queja del estado de miseria en el que se encuentran.El principal lamento de esos lugares, es la pérdida de las parcelas a raíz de las inundaciones, su principal forma de sustento, los jóvenes demandan fuentes de empleos.En esos poblados la mayoría de familias sobreviven gracias a las remesas que envían aquellos que dejaron su tierra para ir en busca de mejores condiciones a territorios extranjeros.

Endri Pérez, presidente de la Asociación Amor por mi Pueblo, en Los Ríos, indico que en el lugar el desempleo es de un 80%, que no tienen canchas y que la juventud está sumergida en las drogas.

Esa misma situación, ha provocado que delincuencia incremente y prime en esas comunidades.

“Por aquí no hay trabajo, la única entrada que tenemos ahora mismo son las remesas porque de aquí hay mucha gente fuera del país y en parte, eso es lo que hace que haya tantos robos y atracos” afirmó Nelson Rivas, un comerciante de la zona.

Los munícipes se muestran indignados por la indiferencia de las autoridades de esos sectores, dicen sentirse huérfanos porque las mismas no hacen nada para resolver los problemas.

Hay que destacar que su estación de bomberos, con 12 años de existencia, donde opera un personal de ocho miembros, nunca ha contado con un vehículo donde ir a socorrer en caso de presentarse alguna emergencia. Aunque si están bien dotados de equipos como mangueras, trajes y otras herramientas.

El mal servicio de la energía eléctrica, también es uno de los inconvenientes que tiene a los moradores de esos dos poblados con el grito al cielo, así lo manifiesta Lilian Rivas, residente en Las Clavellinas.

“No es que se va, es que no llega, son cinco y seis horas de luz que tenemos en todo el día y la tarifa subiendo todos los meses”

El comercio en esas áreas esta por el suelo, los dueños de pequeños negocios se quejan de la debilidad de su economía.

“Esto esta malo, las ventas están paradas, no hay dinero, Las Clavellinas es un campito que no tiene entrada, actualmente” dijo Jacinto Sierra, dueño de un colmado.

De lo único que no tienen descontento en esos sitios, es del agua potable, los moradores coinciden que el servicio  es bueno, pero confesaron que temen que se sequen sus ríos a causa de la deforestación de sus montañas.

Según dijeron, desaprensivos, supuestamente en combinación con las autoridades, talan las lomas, principalmente un árbol llamado guaconejo, endémico de la sierra de Bahoruco, para ser utilizados en la quema de carbón y la fabricación de perfumes. Por esos lados se puede observar el tránsito constante de camiones cargados de grandes trozos de la madera.

Los habitantes de esas dos localidades, quienes comparten las mismas necesidades, esperan con gran afán que sus dirigentes se activen y colaboren con el progreso de sus municipios.

Marlenys Ferreras


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