El inicio de la temporada escolar es una época de mucho entusiasmo para los alumnos por el hecho de entrar en un nuevo curso, reencontrarse con sus compañeros y por la emoción que desata el tener útiles nuevos, pero para los padres es un verdadero dolor de cabeza debido al alto costo que implica.
Enviar a los hijos a estudiar, es una responsabilidad que todo papá o tutor debe asumir, no obstante, ese compromiso tiene una tarifa en efectivo que en ocasiones sobrepasa el presupuesto de muchas familias que apenas consiguen para comprar unos pocos cuadernos.
Los centros educativos, tanto públicos como privados, se vuelven cada vez más exigentes en cuanto a los materiales a utilizar para la enseñanza, principalmente los colegios, en los que las listas de herramientas son más largas y más caras.
Raysa Vásquez, madre de dos pequeños de primer y quinto grado, considera que es una exageración el inventario de objetos que demandan esos centros cada año.
“Mi niña más pequeña pasó a primer curso y yo me quedé con la boca abierta cuando vi el índice de útiles que le asignaron, me parece que es demasiado para una muchachita que apenas va a aprender a leer y a escribir. Si eso es ahora, no quiero ni imaginarme cuando este en séptimo o en octavo”.
Esas instituciones, atribuyen ese hecho a la constante evolución de los métodos didácticos.
“Las tácticas de enseñanza, no son las mismas, con el tiempo van innovando y son más efectivos, por eso se les sugieren los utensilios que pensamos que son los adecuados”, explica Jenny Pérez, maestra de educación básica.
El exorbitante precio de los libros de texto es lo que más preocupa a muchos padres de familia, ya que son cambiados constantemente, lo que limita la utilización de los usados en años anteriores.
“Todos los años renuevan los libros, tengo cuatro hijos y los más pequeños no pueden beneficiarse con los que dejan los más grande, porque ya están en desuso, hay que comprarlos nuevos y muy caros, por cierto”, expresa Edwin González.
El presupuesto promedio de una familia clase media con tres hijos, supera los 25 mil pesos, solamente para la compra de los instrumentos escolares, sin contar el pago de inscripción y mensualidad de los que optan por centros privados.
Si así es para la clase media, más difícil resulta para los progenitores de una familia de escasos recursos brindar una educación digna a sus vástagos.
La mayoría de las familias utilizan un 44% de sus ingresos en gastos educativos.
Con la crisis que arropa al país, muchos padres no pueden ocultar su desesperación al acercarse la fecha de inicio del periodo escolar y no saber de dónde sacarán el dinero para los materiales que requieren sus crías.
“No sé cómo me voy a hacer, son cuatro muchachos que van para la escuela y los chelitos no me alcanzan para nada” se queja Martina Santana, una madre que se gana la vida como trabajadora doméstica.
La educación es una obligación que se vuelve más costosa día tras día, pero es una inversión que garantiza el futuro de los pueblos.
Marlenys Ferreras
www.mipais.com.do
Enviar a los hijos a estudiar, es una responsabilidad que todo papá o tutor debe asumir, no obstante, ese compromiso tiene una tarifa en efectivo que en ocasiones sobrepasa el presupuesto de muchas familias que apenas consiguen para comprar unos pocos cuadernos.
Los centros educativos, tanto públicos como privados, se vuelven cada vez más exigentes en cuanto a los materiales a utilizar para la enseñanza, principalmente los colegios, en los que las listas de herramientas son más largas y más caras.
Raysa Vásquez, madre de dos pequeños de primer y quinto grado, considera que es una exageración el inventario de objetos que demandan esos centros cada año.
“Mi niña más pequeña pasó a primer curso y yo me quedé con la boca abierta cuando vi el índice de útiles que le asignaron, me parece que es demasiado para una muchachita que apenas va a aprender a leer y a escribir. Si eso es ahora, no quiero ni imaginarme cuando este en séptimo o en octavo”.
Esas instituciones, atribuyen ese hecho a la constante evolución de los métodos didácticos.
“Las tácticas de enseñanza, no son las mismas, con el tiempo van innovando y son más efectivos, por eso se les sugieren los utensilios que pensamos que son los adecuados”, explica Jenny Pérez, maestra de educación básica.
El exorbitante precio de los libros de texto es lo que más preocupa a muchos padres de familia, ya que son cambiados constantemente, lo que limita la utilización de los usados en años anteriores.
“Todos los años renuevan los libros, tengo cuatro hijos y los más pequeños no pueden beneficiarse con los que dejan los más grande, porque ya están en desuso, hay que comprarlos nuevos y muy caros, por cierto”, expresa Edwin González.
El presupuesto promedio de una familia clase media con tres hijos, supera los 25 mil pesos, solamente para la compra de los instrumentos escolares, sin contar el pago de inscripción y mensualidad de los que optan por centros privados.
Si así es para la clase media, más difícil resulta para los progenitores de una familia de escasos recursos brindar una educación digna a sus vástagos.
La mayoría de las familias utilizan un 44% de sus ingresos en gastos educativos.
Con la crisis que arropa al país, muchos padres no pueden ocultar su desesperación al acercarse la fecha de inicio del periodo escolar y no saber de dónde sacarán el dinero para los materiales que requieren sus crías.
“No sé cómo me voy a hacer, son cuatro muchachos que van para la escuela y los chelitos no me alcanzan para nada” se queja Martina Santana, una madre que se gana la vida como trabajadora doméstica.
La educación es una obligación que se vuelve más costosa día tras día, pero es una inversión que garantiza el futuro de los pueblos.
Marlenys Ferreras
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